BLOG SARAH-MARAH DESARROLLO INTEGRAL EN CONSTRUCCIÓN

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"La tarea del Alma es permanecer leal a sus propios deseos. Debe abandonarse a su principal pasión" (Rebeca West). Aprender es haber vivido, y sobre las experiencias adquiridas, compartir y ayudar a todos aquellos que están buscando las "rutas" para formarse y crecer integralmente como Seres Humanos... "El Ser por el Ser"

miércoles, 20 de julio de 2011

RELACIONES COMPLEJAS: MADRE E HIJA

"Los reproches son tan personales
como las huellas dactilares"
Margaret Culkin Banning

Ma. del Carmen García M.


"Los acontecimientos de nuestras vidas se desarrollan
en una secuencia temporal,
pero en su significado para nosotros,
buscan su propio orden"

Amor-odio, aceptación-rechazo, alejamiento-acercamiento, son sentimientos que caracterizan, con mayor o menor intensidad, al vínculo más profundo que existe en la vida de toda mujer, la relación con su madre.

La idolatramos de niñas, la aborrecemos en la pubertad, nuestra enemiga en la adolescencia y, si todo marchó más o menos bien, cuando somos adultas, pensamos en algunas épocas que la comprendemos y valoramos acercándonos más a ella.

Pero el tiempo pasa y llega un momento en nuestras vidas cuando nos preguntamos ¿qué sucede cuando se es madre? En la mayoría de los casos, cuando ha habido una buena relación, ésta se estrecha aún más, es un momento de acercamiento y de reencuentro, nos damos cuenta de la complejidad que representa “hacer” personas, criar seres humanos..., sin embargo, "una mala relación", seamos conscientes o no de ello, ocasiona un daño que muchas veces pensamos es irreparable.

La relación madre-hija se encuentra casi siempre en los límites; es indefinible e inalienable. Es diferente, incluso, entre hermanas. Como todo vínculo en crecimiento, es mutante: transforma y se transforma. Es necesario darnos la oportunidad de revisarla y, de ser necesario, modificarla o transmutarla en otra cosa.

Las mujeres construimos en dicha relación nuestro “yo” y nuestra identidad femenina. Por ello, cuando la madre se acerca a la vejez o a la mortandad, cuando el tiempo pasa y hacemos reflexión sobre los sucesos de vida conjunta, van quedando en la hija agujeros en el alma; y sin embargo, existen todavía sucesos que aparentemente no son tan trágicos y que pueden ser tan funestos como la pérdida de la madre.

Tomando como referencia algunas lecturas que he realizado, encuentro que la observación de la psicóloga Inés Arribillaga, nos plantea de forma muy asertiva diversas situaciones, siendo éstas de las más comunes, y a las que por cierto llama “malas historias”: a) El abandono, la ausencia o la indiferencia de la madre en forma permanente, b) La competencia constante con la hija, c) La intromisión constante en la vida de la hija,  d) Los vínculos “vampíricos” donde la madre vive a expensas de la hija, e) La descalificación.  Cabe mencionar que éstas "situaciones o malas historias" se presentan en gran medida de una forma "inconsciente", donde el proceder de la madre no es actuado con dolo, por el contrario, es una mera manifestación de la carencia que ella misma ha vivido como experiencia de vida, por tanto, conceptualizada como "comportamiento normal" por y para el "beneficio" de la hija.

Analizando cada una de las situaciones, podríamos decir a grosso modo, que el abandono, la ausencia o la indiferencia de la madre en forma permanente, el olvido o delegación de sus obligaciones, o el descuido, impiden que se dé la “simbiosis” natural de la hija con la madre; es decir, el vínculo de intimidad, de confianza básica, de desvanecimiento de los límites personales en las primeras etapas del desarrollo humano. Por tanto, "gracias a ella", existe posteriormente diferenciación e individualización. Si no hay madre (real o sustituta), esa experiencia de ser amados incondicionalmente, de ser uno con otro, no existe y luego la buscamos de la peor manera: "pagando el precio que nos pidan" sólo para sentir que somos alguien, que existimos, que tenemos valía, o como una forma "enfermiza" de auto-reconocimiento.

Enfatizo que los motivos por lo que este abandono se dé, pueden ser múltiples: depresión, haber sido también abandonado, trastornos psíquicos, situaciones críticas (migraciones, condicionantes críticos de vida o supervivencia, accidentes, pérdida de la libertad), turbulencias familiares, drogas, alcoholismo, etc., que provoquen una desconexión y la pérdida del contacto genuino o profundo.


La competencia constante con la hija, el compararse siempre con ella y demostrarle que es más inteligente, más deseable o más bella, según sea el valor que predomine en el otorgamiento del poder; reclamos incesantes, ataques a la felicidad de la hija, planteos de rivalidad con el padre, entre otros, provocan que se establezca desde la madre una polaridad de "buena-mala" que prevalece a lo largo de toda la relación, desencadenándose igualmente de forma inconsciente y posterior consciente (ya sea que se acepte o no) la envidia y los celos entre ambas. Asimilar esta rivalidad y envidia de la madre es difícil, -reiterando que no siempre se hace de forma consciente-, pero, al ocupar más espacio que otros aspectos de la vida, tiene indudablemente un efecto destructivo.

La intromisión constante en la vida de la hija comienza a darse debido a que la “simbiosis” no se rompe, y no "se tolera" que la hija cuestione o rompa con la forma en que se da la relación. Las consecuencias son el infantilismo crónico, la inmadurez. Es la madre sobreprotectora, solícita hasta el aturdimiento, la que todo resuelve, hasta la mínima dificultad, fóbica a todo lo nuevo (amistades, actividades fuera del entorno más cercano, ideas, sugerencias procedentes de la hija). Se “desvive” por los hijos; no tiene vida propia y por ello vive la de la hija (cuando existen varias hijas generalmente vive la vida de la más vulnerable); y por su parte, ésta cree no poder vivir sin la madre (es la hija que todo le consulta, que todo le procura en el son de no lastimarla, la que "procura" a pesar de sus creencias o ideas darle gusto en todo lo que la madre demanda), la trae a su casa en una constante o vive con ella; es exageradamente miedosa; hasta que llega un tiempo, en que paradójicamente la hija crece y comienza a desarrollarse cuando decide "por un momento, desaparecer, expulsar o relegar a la madre en un rincón afable de su vida".

Los vínculos “vampíricos” —donde la madre vive a expensas de la hija— pueden darse porque la madre tiene a la hija de "rehén" escudada en una enfermedad psíquica o somática real o fantaseada. Son madres débiles, dependientes (aunque así no lo aparenten); depositan en la hija deberes o responsabilidades que ellas no asumen (cuidado de otros hijos, de enfermos, de sus padres, etc.). La capacidad de la hija se magnifica, pues desde muy temprana edad debe hacer frente a grandes problemas y situaciones, hacerse cargo de otros, mantener la organización doméstica, sostener emocionalmente a los padres. Se le culpa ante cada oportunidad de vida independiente con otra persona. Este nivel de exigencia para la hija la priva de vivir su niñez, la convierte en modelo de vida de sacrificio y sobre adaptación, lo que provoca en ella serias afecciones psicosomáticas.

La descalificación, la crítica constante por exigencias desmedidas en diferentes áreas de desempeño (escolar, comportamiento, inteligencia, aptitudes, belleza, amistades, etc.), provocadas, la mayor parte de las veces, por la insuficiente valoración personal de la madre que se proyecta en la hija, atrofia la autoestima de la hija, haciéndola sentir insegura, poco valiosa; y reafirmando la baja del autoconcepto en ambas, más aún cuando esta descalificación se torna en ambientes de indiferencia, o en situaciones constantes de remarcar que es por el bien de su crecimiento, o que la intención no lleva nada de crítica negativa. 

"Todos estos tipos de relaciones son inalienables; 
es decir, se dan en mayor o menor medida en el vínculo 
que se establece entre madre e hija; 
la intensidad o estereotipia de alguno de los rasgos, 
en el sentido de "no poderlos reconocer" 
y la falta de "capacidad de cambio" para una evolución, 
hará "más" o "menos" saludable la relación."



Las “buenas historias”, son aquellas que, pasando por innumerables vicisitudes de amor, aceptación, encuentros y desencuentros, logran crear condiciones de aprendizaje para ambas partes y de confianza en los propios alcances.

Para "maternar", se requiere de una alta capacidad de entrega, de discernimiento entre las propias vivencias y las de los hijos, de conciencia de las diferencias entre éstos y sus distintas necesidades físicas, psicológicas y espirituales. Y, aun así, se transitará siempre por situaciones donde por un lado estarán los juicios de valor cultural que nos indican cómo se es una buena madre y por el otro nuestra naturaleza humana, nuestros problemas y contradicciones, nuestros sentimientos.  Será más fácil lograr el equilibrio desarrollando nuestro sí mismo, ese sí mismo que se formó en el estrecho contacto con nuestra madre, con su amor y cuidados. El dolor forma parte del pasado. No existe en este mundo una persona que no cargue con lastres de la infancia. Algunos son más terribles que otros, pero lo doloroso de los recuerdos, al fin de los tiempos y épocas en que nos desenvolvamos, no tienen ninguna importancia. Dejemos que viva lo que nos diferencia de nuestras madres sin borrar lo que nos hace semejantes a ella. Reconozcamos nuestro origen, veamos en nuestras madres a una mujer, con todo lo que ello implica, y enseñemos a nuestras hijas —si las tenemos— a vernos como tales. La relación entre madre e hija puede ser una de las más hermosas que experimentemos en nuestra vida, y es una de las más intensas, profundas y complejas del ser humano.



"Especialmente dedicado a mis dos hijas,
que son mi tesoro,
mi razón de ser,
mi sostén,
mi orgullo continuo"


 NAMASTÉ-NAMASKAR
"Nos vemos mañana"




Bibliografía
Alborch, Carmen. 2007. Malas. Rivalidad y complicidad entre mujeres. Conferencia, en http://www .mujeresenred.net/,fecha de consulta 2 de febrero.
Arribillaga, Inés. 2007. Una relación “entrañable” Madres e Hijas. Artículos de género, en http://www.mujeresenred.net/, fecha de consulta 31 de enero de.
Suescún, Matilde. 2007. Relación madre e hija: compleja dualidad, en http://www.revistabandapart.com/ 002/txt/1.htm, fecha de consulta 1 de febrero.
http://www.llibreriapedagogica.com/butlletins/butlleti17noticias7.htm, fecha de consulta 2 de febrero de 2007.
http://www.unesco.org/courier/2001 02/sp/dici.htm, fecha de consulta 10 de febrero de 2007.


miércoles, 13 de julio de 2011

LA MENTE, LAS EMOCIONES, EL CAMBIO

"Estamos aquí en este mundo
con el sólo propósito 
de emprender la
sagrada Gran Lección"


Jack Angelo

La naturaleza nos muestra 
que la vida es cambio, 
que nada permanece igual.

El cambio es una realidad de vida pero a menudo puede ser la causa de gran estrés. Desde el momento del nacimiento necesitamos alimentos, cuidados, atención y amor. Si por cualquier razón, no recibimos "lo suficiente" de estos "nutrientes vitales", comenzamos a conocer el "miedo". Por consiguiente:

"el miedo nos impulsa a obtener
 lo que necesitamos con el objeto de sobrevivir".

La supervivencia basada en el miedo comienza a impregnar todos los aspectos de la vida cuando llegamos a ser conscientes de que aparentemente, no hay ninguna fuente inagotable de nada. De padres y educadores temerosos por ejemplo, aprendemos a vivir con "miedo a la carencia y a la pérdida"; o como aquellos que "condicionan", alineamos por ende nuestras vidas con esos miedos, aislándonos de la fuente de lo que necesitamos. Es aquí donde se originan "nuestros miedos y nuestra resistencia al cambio" y donde comienza también gran parte del "desequilibrio de nuestra energía"

Tarde o temprano todos tenemos que llegar a un acuerdo con el cambio, y son la mente y las emociones las que influyen sobre nuestra capacidad para cambiar. Es muy importante conocer el papel que juega nuestra mente para encarar las causas del estrés y el modo en que se genera "estrés adicional". Debido a su vínculo con las emociones, la mente tiene una influencia poderosa sobre el modo en que expresamos nuestros sentimientos y sobre las emociones que éstos pueden suscitarnos.

La mente genera pensamientos que pueden ser positivos o negativos. Siempre tenemos una opción en el "modo en que deseamos pensar", aunque el "condicionamiento del pasado, a menos que lo encaremos, influenciará nuestra tendencia a hacer elecciones positivas o negativas.


Todas las opciones conllevan posiciones posibles para mostrarnos cómo nuestro pensamiento puede afectar el estado de ánimo y determinar nuestra actitud. Pero en todo momento, podemos escoger cómo pensar. Necesitamos recordar que: "Lo semejante engendra lo semejante" y que las "actitudes positivas generan sentimientos positivos" que a su vez, "generan acciones positivas". De esta forma, la mente incide sobre el modo en que elegimos comportarnos.

Funcionamiento de nuestra Energía
"Lo semejante atrae a lo semejante"

La mente tiene un efecto poderoso sobre "el aura = energía". Porque lo semejante atrae a lo semejante, el estado del campo de energía atraerá a personas y conocimientos que son de una clase similiar. Por lo tanto, si queremos tener "un día estupendo", necesitaremos tener una "mente estupenda que genere pensamientos estupendos"... es nuestra elección.

En los niveles sutiles las energías se acumulan en forma de pensamientos. Al referirnos al "miedo", existen conjuntos de pensamientos sobre toda clase de ellos: ansiedad, falta de valor, autodenigración, odio, celos, ira, merma de nuestra estima, abuso, etcétera. También existen formas de pensamiento "positivos" (ausencia del miedo) como: la alegría, el amor, la compasión, la amistad, el respeto, la autovaloración, la admiración.

Una vez que se han establecido en la mente una "pauta de pensamientos", comenzamos a atraer "formas de pensamientos similares" Imaginemos este panorama: ¿Cuántas veces nos hemos sentido mal con nosotros mismos cuando decidimos reflexionar sobre nuestros puntos débiles, o sobre algo que no nos deja tranquilos?, por ejemplo. Cuando "tratamos" de hacer un "auto-reconocimiento" pronto las formas de pensamiento negativo comienzan a volverse "ilimitadas"; comenzamos a sentirnos cada vez peor. Mientras la mente recoge estas "formas de pensamiento", solemos hundirnos incluso más profundo en un pozo de depresión. Lo que pudo haber comenzado como una "valoración de alguna acción" por nuestra parte, comienza a tornarse en la "capacidad de terminar como un sentimiento de que tal vez no estamos en este planeta para todas las cosas buenas que estamos haciendo"; ¡ni siquiera lo reconocemos!. Éste es el efecto insidioso del pensamiento negativo.

A lo largo de nuestras vidas, hemos experimentado esta cadena de "acontecimientos", sin "comprender" el papel destructivo que las formas de pensamiento han estado jugando en nuestras experiencias. Volvamos a pensar en la última vez que nos sucedió ésto y "resolvamos conscientemente" estar "alerta al proceso" de ahora en adelante. Si el proceso es reconocido a tiempo, la sucesión de pensamientos negativos pueden detenerse y por tanto, relegarse (se repelen); por el contrario, -si no es así-, "las energías negativas" continúan acercándose al "aura-energía" hasta que están saturadas de "negatividad".

Pero del mismo modo, las leyes de este proceso pueden aplicarse a producir resultados positivos. Los pensamientos positivos atraen más formas de pensamientos positivos. Un pequeño esfuerzo para ver o enfrentar una situación, o a nosotros mismos, bajo una luz positiva, puede iniciar el proceso en movimiento hacia nuestro beneficio duradero. 

Tenemos que comprender que, a través de la red de la conciencia, cada célula de nuestro cuerpo es consciente de nuestros pensamientos y responde a su energía (cada célula tiene memoria). Todos los pensamientos negativos tienen un efecto negativo sobre el cuerpo en el nivel celular más profundo. Nuestras emociones negativas tienen un impacto similar. Estas energías, en combinación con su efecto sobre los sistemas y aparatos del cuerpo, más tarde o más temprano, se manifestarán como "mala salud" pues son "estados de desequilibrio de energía".

TODAS LAS ENERGÍAS POSITIVAS
AFECTAN A LOS NIVELES DE NUESTRO SER 
DE UN MODO ARMONIOSO, 
Y SE MANIFIESTAN EN EL CUERPO FÍSICO 
COMO BUENA SALUD



"Cuanto más ejercitemos nuestra APTITUD 
PARA ESCOGER, más rápido funcionará
la conversión del "proceso".

Cambiemos en la medida de lo posible,
en la medida de nuestra intención y nuestra voluntad,
pasar de una vida de pensamientos negativos
a una vida de pensamientos positivos"

NAMASTE-NAMASKAR
"Nos vemos mañana"

lunes, 11 de julio de 2011

ENTENDER, PARA "QUEBRAR LA PAUTA"

Nadie está en condiciones
de ponerse dentro de mí
como puedo hacerlo yo.

PARA ESE COMETIDO, SOY EL MEJOR
Chesney Hawkes



"Observa a los niños y podrás reconocer 
la alegría y el encanto 
que poseen"

Hace algún tiempo, tú fuiste uno de ellos. 
Estabas encantado con la vida, te asombrabas de todo, 
eras abierto y confiado. 
Eras el centro de tu propio universo. 
Te sentías libre de expresar lo que fuere: 
tus emociones, tu risa, o tu llanto. 
Te sentías merecedor de todo 
lo que la vida te ofrecía: 
"Ese fue tu derecho de nacimiento".


Cuando llegamos a este mundo, nacemos abiertos a las maravillas milagrosas que la vida tiene para ofrecernos. Naces amándote a ti mismo, amando al mundo, amando a todos. "Llegas con el sentido de autovaloración intacto", puesto que estás colmado de "autoestima".

Cuando tienes una autoestima alta, te sientes bien contigo mismo; sientes que estás al mando de tu vida y te vuelves por ende flexible e ingenioso. Disfrutas de los desafíos que la vida te presenta. Siempre estás preparado para abordar la vida de frente. Te sientes poderoso, creativo, y sabes cómo "hacer que sucedan cosas" en tu vida.

¿Con qué frecuencia se siente de esta forma?

Cuando nuestra primera infancia queda atrás y aprendes los procedimientos del mundo, las "nubes de gloria se alejan". Aprendes a dudar de ti mismo y a ser defensivo a fin de poder "protegerte". Esta forma de aprendizaje -en parte heredada-, la vas adoptando y modificando a través de los años; puesto que por "adaptación" al entorno inmediato en que te mueves y por el sentido de pertenencia que necesitas sentir, desarrollas la pérdida del sentimiento de confianza en ti mismo, en el mundo, y en todos; en síntesis, pierdes tu autoestima.

Cuando una persona se encuentra con su estima baja, nos topamos con que los efectos negativos que de esta procede son totalmente autodestructivos, viviendo en situaciones constantes de negatividad y desesperanza; puesto que dejan de creer en sí mismos y en este punto, comienzan realmente los problemas.

Si la autoestima baja está situada en la raíz de nuestros problemas personales, entonces bien, podemos cambiar las características de nuestras vidas trabajando directamente en incrementar nuestra estima. En todas las fases de un desarrollo personal, transpersonal, terapéuticos, o de asesoramiento para un desarrollo integral, es factor clave trabajar con la autoestima para desarrollar un "yo positivo".

Puesto que somos diferentes, dotados de un conjunto único de fuerzas y debilidades, existen técnicas diferentes para cada tipo de personalidad, existen herramientas necesarias para ayudarse en cualquier área de nuestras vidas.

"Todo lo que busques se trata de ti". Todo se centra en la aptitud individual para crear para ti una fuerte sensación de autovaloración que, a la vez, te conducirá a desarrollar una alta autoestima.

Aprende a tomar decisiones, a actuar espontáneamente, a decir "no" cuando sea necesario; a disfrutar con tu propia compañía, a expresar tus sentimientos. Conviértete en una persona que "crea sus propias rutas". ¡Haz que las cosas sucedan!. Cree en tu propio potencial, reconoce tus aptitudes y utilízalas de un modo equilibrado. Comienza a darte permiso y a sorprenderte nuevamente considerando lo que está implicado cada vez que tienes una experiencia. Reconoce que cada experiencia lleva inmerso tu "yo total" y que lleva integrado todas tus facultades. Este enfoque "holístico", te permitirá sentirte en un plano de "existencia simultánea" con el nivel mental, espiritual, emocional y físico... Simplemente, permite que todos los aspectos de tu "humanidad" se manifiesten en cada una de tus experiencias.


NAMASTE-NAMASKAR
"Nos vemos mañana"

domingo, 10 de julio de 2011

RECUENTO DE MI MEDIO SIGLO Martha Laura Rojas del Puerto 27 Junio 1961 – 27 Junio 2011


Estos 50 años han sido, cada uno en su época y cada cuantos en sus ciclos, días hermosos como bellas las vivencias; han sido gloriosas las líricas que han emanado de las ideas. Hoy, me quedan desnudas las palabras ante la brevedad de un solitario lenguaje. Ya no diferencio personalidades. La peculiaridad expresiva se ha difuminado con el brote de imparables comodidades lingüísticas. Recuerdo por ejemplo, tiempos donde poco a poco, el concepto de la “Bondad” nació con escasez de vocabulario y creció con discapacidad léxica. Era incapaz de expresar la negación, pues pensaba en un tiempo que el  “No” quiso burlarse de ella y de mí. Se coló entre bromas en medio de sus sílabas y se manifestó amable pero firme; y fue entonces que por primera vez, permití que la bondad, se sintiera aliviada de compromisos y se envalentonara al asumir esa nueva palabra.
Pensaba, en mis años jóvenes cuando no era mayor, que quería ser lo que “soy”. Ahora que soy mayor, me doy cuenta que todo era un engaño. Nada termina aquí. Me queda el ser más mayor, es más, me queda el ser mucho más mayor, pues la satisfacción no es eterna, las metas se convierten en viejas glorias una vez alcanzadas; y para seguir viviendo con ganas, hacen falta más objetivos y luego harán falta otros tantos... Así hasta sentir que no queda nada más por hacer y entonces, cambiar de rumbo y buscar otras alternativas.
Hoy por hoy, cuando sea más mayor, quiero tener diversidad en mis propósitos y, cuando sea mucho más mayor, quiero encontrar nuevas finalidades. Cuando no pueda ser más mayor, no quiero arrepentirme de no haber aprovechado el tiempo.
Recuerdo con claridad la época de la decisión de hacer conciencia de la “paciencia” y aprendí que hay cosas que no se proclaman para que tengan mayor impacto al ser descubiertas. Esperar la reacción con paciencia en vez de imponerla, es mucho más gratificante.
He aprendido en este medio siglo, lecciones que ahora rigen mi columna vertebral de los valores; aprendí que el sistema de defensa más destructivo no son las armas, ni las palabras. Es el victimismo, sin duda; y el victimismo viene provocado por la “vergüenza o el miedo”. La vergüenza o el miedo, por la carencia de autoestima.
Concienticé que si las personas supiéramos valorarnos, no tendríamos la necesidad de sentir vergüenza o miedo al sufrir una contrariedad. Esto impediría la inquietud por salvaguardar la reputación. Jamás nos plantearíamos el mostrarnos como víctimas, ni el comenzar una batalla sin tregua para alzar una imagen sobre las demás. La lección que atesoro ahora, que sigo en la tarea de la modificación continua, es el recordarme en una constante que la necedad vuelve a “ti”, entonces bien, la vida me ha enseñado que “no hay verdugos sin víctimas”.
Llegaron también los años donde la búsqueda de respuestas a mis preguntas constantes, se enfocaron a trabajar con mi mente y mi corazón…, tiempos donde pensé: “corazón, si fuera tú, hubiera huido de mí desde el primer latido; me hubiera apoderado del alma que soy para no ser materia, ser sólo una energía libre que tantea el aire, que tantea el ambiente, que tantea mentes cuerdas; energía de libre albedrío donde me hubiera posado sobre una de ellas”… Esos años me dejaron clara respuesta de que todo esto era tan sólo para escapar de mí y de las complicaciones que elijo. ¡Gracias Corazón que no me permitiste claudicar y vivir en mí lo que vives tú!
He sido testigo en mi medio siglo de vida, cómo mi República, mi País se descontroló. El Gobierno fracasó en el intento de enmascarar la realidad y como las mentiras se han vuelto contra él. He sido testigo cómo los primeros civiles más osados comenzaron combatiendo la injusticia por medio del ruido pero sus gritos eran silenciados y sus peticiones ignoradas. Fue entonces que mis raíces y el saber de la procedencia de mi historia se convirtieron en una necesidad, aprendiendo que tal situación sólo ha sido un pretexto para descubrir otras formas de vida, reconociendo que así lo sintieron muchos de los hijos de una tierra que ha cobijado a abuelos de diferentes nacionalidades, que tenían ganas de formar parte de las culturas de las cuales descendían, y donde también sus padres les dejaron crecer y volaron; pero sobretodo, comprendiendo que la libertad dura solo lo que tardan en arrancarte las alas; y donde entonces, realmente “te rebelas” y “te tocas fondo” para volver a tu origen primario.
Esto me llevó por la travesía de vida de entender que a veces, las aficiones se convierten en obligaciones. Es curioso lo insignificante que puede llegar a resultar el abismo entre un “quiero” y un “debo”. Ese gran paso, -ese paso decisivo-, en el que accedes a implementar tus elementos de ocio en tu rutina. Lo das, con o sin dudas…, simplemente lo das.
Siempre fue obvio, “dejaría de ser algo a lo que aferrarse para descansar de la cotidianidad y pasaría a ser otro componente trivial más, un deber y un compromiso”; y fue entonces cuando atesoré que a menudo, las aficiones son también pasiones; y ahí descubrí mi misión.
Mi romanticismo por supuesto renació sin excepción en estos casos. El amor al arte me ha paseado por la nostalgia en constante cotidiano; me sigue precipitando hacia la emoción y por fin, me he acogido en la necesidad. ¡Bendita Necesidad! Ya te reconozco.
Mis años continuos de “imaginar crear lo que imagino” han sido de antaño tarea constante de mí subconsciente. He obedecido muchas veces, meditando y sin meditar en profundidad este imperativo, y así lo sigo haciendo conforme mi imaginación me revela métodos de creación. Ahora sé que “ésta es mi constitución, mi esencia, la voz materializada de mi Ser, la representación de mi Espíritu”. Ésta soy Yo.
He disfrutado, desde que creé conciencia, los pequeños ratos donde decido echarme a un lado y contemplar mi recorrido desde otra perspectiva, cuidando de no girar demasiado la cabeza para no perder de vista lo que tengo delante… ¡Jamás lo hubiese imaginado…, todo ha sido tal cual lo había ido imaginando! Entonces, cuando me permito el asombro, regresó y me imagino contándole al mundo que los sueños son sólo un sentimiento de deseo, y sigo caminando.
Dentro de mi historia de vida, han pasado las lecciones permanentes sobre la “histeria y la templanza”, historias de “alzo la voz para expresar mi opinión”... Estas lecciones, que tras el asombro de muchos que charlan animados en discusiones vanas y superfluas, me orillan al silencio inquietante de la confusión…, Y así es como he aprendido que la histeria mata a la templanza; he logrado reconocer como, sintiéndonos héroes que abanderan sus sentimientos reprimidos, pensamos que debemos visualizar un posible triunfo antes de exponernos al mundo. He valorado la comprensión sobre los que ignorábamos que la batalla es fruto de inseguridades.  Éstas lecciones permanentes, siguen, gracias a la vida misma, presentándose en mi camino para seguir aprendiendo, para seguir fortaleciéndome, para romper patrones, para legar a mis generaciones inmediatas, mis hijas, que éstos supuestos “héroes” no pueden actuar en consecuencia, alimentando una batalla inexistente; que a medida del “soltar” está el real aprendizaje y por consecuencia, la provocación del sentimiento de la libertad.
  
Todas estas preguntas sobre “mi vivir” se han formulado, en su nivel, a través de las épocas y ciclos transitados, cuando he tenido el  potencial para contestarlas.

¿Cómo es posible que sin apreciarlo, la vida nos de evidencias tan claras de que fluimos por un cauce que no nos corresponde, cuando durante “esos  tiempos” hemos luchado por permanecer en él, pensado que “la resistencia” era una muestra de valentía? Llegué a la conclusión: “Porque el agua de la catarata que hemos descendido es la misma que riega el lago al que pertenecemos…,  Ahí es donde paramos…; y ha sido allí donde me he dado cuenta de que nunca he dejado de interpretar.

“Todo ha sido una actuación. La representación de un personaje que, sin quererlo ni saberlo, he ido creando y moldeando mientras los sucesos me indicaban que ese no era mi estado natural. Me di cuenta de las veces que he manipulado, las veces que he reprendido, que he censurado, lastimado, disimulado, evitado, las veces que arbitro, obvio y dejo de estar… ¡Desperté reconociéndome un día, oculta tras un seudónimo!, reconociendo que no me gustan los altercados ni las situaciones incómodas; que me gusta reír con, incluso reírme de, lo custodiado; descubriendo que  mi “Martha” es la guardiana de la cordialidad, defensora del equilibrio y del conocimiento, luchador constante contra la ignorancia y servidor público del desarrollo humano. Descubrí que mi “Martha” le disgusta de sobremanera estar atrincherada en una apariencia y gusta mantener el equilibrio entre los que llaman locos y los que se creen perseguidos, pues entiendo que a los unos nos confunden con los otros”.

Hoy, 27 de Junio del año 2011, en este día especial de mi 50 aniversario, doy Gracias a Dios por haberme permitido tomar la decisión, en los tiempos astrales y cosmogónicos de la creación, el haber escogido a cada uno de los miembros de mi familia:
Carlos mi padre, Yolanda mi madre, mis tres hermanos; Gaby, Ileana, Carlos, mis sobrinos Ernesto, Karla, Juan Carlos, Víctor Jr., Carlos Jr., Marietta que son también mis hijos postizos, por mis cuñados-hermanos Víctor y Ernesto, mis abuelos paternos y maternos, mis segundos padres y hermanos con los cuales viví en tierras mágicas leganas Ricardo “Chacho”, Carmen, Ricardo Jr., y Juan Carlos, mi hermano Miguel, por mis tíos, por mis tías, por la familia nueva agregada de cada una de ellos, por mis primos, Rodolfo, cuñados, y mi familia Díaz Ibáñez; por mis fabulosos yernos, por mis amigas-hermanas incondicionales siempre Corinne e Iliana; por haber tenido las experiencias de vida tal cual se han presentado, por ser más consciente, por las ganancias y las pérdidas, por las alegrías, los desalientos, éxitos y fracasos, por mis amigos en tránsito convertidos ahora en mis amigos solidarios  y enemigos, por todos y cada uno de mis trabajos, jefes, compañeros de trabajo, por mis maestros y alumnos, por mis escuelas, guías, consejeros y avatares, por la diversidad de mi educación, por todos los desconocidos que sin darme cuenta abrieron mis caminos o pusieron en mí su mirada, por la lucidez del poder contemplar, valorar y asombrarme, por sentir, por amar, por reír y llorar, por los viajes y las estadías, por los tiempos de movilidad y mi ser ermitaño, por los tiempos mudos y de gritos desesperados, por ponerme la vida en visión de fantasía y más aún en su real crudeza, por protegerme y exponerme, por tener salud y haber probado pequeñas parcelas de la tierra muerte, por el alimento y la economía, por la visión y la ceguera, por el frío y el calor, la lluvia y la sequía, por mis hermanos de los reinos vegetales, animales, minerales y marítimos, gracias por mi mar, por mi luna, por mi sol; mis astros, mis estrellas fugaces, mis bosques, desiertos, montañas, al cosmos y al universo.

Gracias infinitas de amor profundo, por mis tres pilares y motores de vida, Gisell, Daniela, Rodolfo Jr., finado, espíritus siameses y permanentes de la eternidad de la existencia… “sin ellos yo soy nada”.

Por todos y cada uno de mis hijos adoptados, por mis dioses, mis ángeles  y mis santos, mis ideas, mis creencias. Gracias por nacer en el territorio donde nací y por cada una de las personas que le comprenden, por mis amores y desamores; por todos y todo aquello que en mi memoria corta no recuerdo, pero que está presente puesto que son parte de lo que me conforma.

¡Gracias Vida por ponerme en las lecciones del auto-reconocimiento y la desnudez del alma! “Soy un Sol y soy Luna, pues todo lo englobo”



 

“Todo principio es una marcha irremediable hacia el final.
Recorrer o no su camino, la única elección.
Todo final es la realización de una hazaña con principio incierto.
El placer de su ejecución, el único sentido.
El paisaje ha sido hermoso, más aún compartirlo con cada uno de ustedes...,
¡Así lo quisimos!

Todo recorrido tiene su sentido.
Se presenta fraccionado siempre por
Años, lustros, décadas, siglos,
El placer de haberlos elegido, infinito.
El mejor paseo de mi vida lo he dado conmigo misma.
Incluso cuando la noche me oculta su rostro,
Siempre sé que vendrá un amanecer.
Los recuerdos, eternos.

 Los cambios cuestan.
Cuestan tiempo, cuestan salud, cuestan dinero.
Algunos cambios incluso cuestan vidas.
La vida de éstos 50 años,
Me han costado la vida de los días de ayer,
Ha sido la mejor inversión que jamás hice.

El proceso de cambio ha sido largo,
Reconozco que no ha sido fácil manejar tal valor.

Muchas vivencias que comenzaron con una decepción,
Las llamaba antes fracaso;
Después las renombré aprendizaje
Y han terminado como enorme ganancia:

Gané sabiduría,
Gané confianza,
Gané independencia.
Maduré.

Ahora sí, soy yo. 

NAMASTE-NAMASKAR
"Nos vemos mañana"


jueves, 7 de julio de 2011

DESAROLLA EL AMOR Y LA BONDAD ("METTA BHAVANA") Y ORACIÓN PODEROSA BENEVOLENTE: "OM MANI PADME HUM"

"Date el tiempo para reflexionar, 

practicar y aprender, 

date el tiempo para sentirte, 

reconocerte y enamorarte de ti mismo, 

date el tiempo de observar,

date el tiempo de Ser"


"Especialmente dirigido para mis lectores, alumnos, y cada ser vivo del cosmos"





Desarrollo de Amor y Bondad (La Metta Bhavana)

“Bhavana” significa “cultivo” o “desarrollo” y “Metta” quiere decir “amor”, “amistad” o “amor y bondad”. Ésta es una práctica en la que activamente, cultivamos estados mentales muy positivos hacia otras personas, así como también hacia nosotros mismos.
Esta meditación nos ayuda a traer más armonía a nuestro contacto con los demás, de modo que tengamos menos conflictos, resolvamos dificultades existenciales y profundicemos en nuestras relaciones con la gente que convivimos. Nos ayuda a tener más empatía y a ser más considerados, amables y tolerantes. Asimismo, podemos aprender a apreciar mejor a los demás, concentrándonos en sus cualidades positivas y haciendo menos caso a sus errores.
Además, en esta práctica, cultivamos Metta hacia nosotros mismos, por lo cual, experimentamos menos conflictos internos y aprendemos a apreciarnos mejor. 

El Cultivo de las Emociones

La idea de cultivar las emociones puede parecer un poco rara. Después de todo, ¿qué las emociones no “simplemente suceden”? Por lo regular, nos parece que brotan desde adentro de nosotros sin que nadie las llame. Parecen ir y venir, como el clima. La forma en que acostumbramos referirnos a las emociones sugiere una falta de control. Por ejemplo, nos “enamoramos”, nos “invade” la rabia, nos sentimos “deprimidos” (¿quién ejerce sobre nosotros esa depresión?) o nos sentimos “agobiados” por tanta tensión.
Desde un punto de vista budista, las emociones no “simplemente suceden”. Son hábitos que uno crea de manera activa. Parece que tienen vida propia porque no estamos conscientes del momento en que las hemos creado. Si nos hacemos más conscientes de nuestra vida emocional podemos cultivar las emociones que queremos tener (las que nos hagan felices a todos). También, podemos disminuir el surgimiento de las que no queremos (las que nos hacen infelices y provocan conflictos con los demás).
Siempre estamos cultivando emociones. Daré un ejemplo de cómo las generamos de manera inconsciente. Imagina que estás con otras personas y comienzan a hablar de todo lo que está mal en el mundo. Hablan de odio, guerras, intolerancia, maltrato a los niños, contaminación, etc. Conforme avanza la conversación y te vas involucrando más en ella, ¿qué sucede? Es muy probable que te vayas enojando o te deprimas o te sientas superior a otros. Al concentrarte en lo que te hace enojar o te deprime (sin tratar de ver, de un modo creativo, lo que en realidad puedes hacer al respecto) estás cultivando esas emociones.
Imagina lo que pasaría si haces lo mismo con cosas que estimulen el amor y el bienestar. Eso es de lo que se trata la práctica de la Metta Bhavana
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Formas de Cultivar Metta

Es verdad que no puedes hacer que las emociones surjan; lo que puedes hacer es crear las condiciones para que surjan y ver qué sucede. Es como sembrar semillas. No puedes hacer que crezca la planta. Lo que sí puedes hacer es procurar que no le falte calor, agua y buena tierra y, además, ser paciente.
Cuando cultivamos sentimientos de amor y bondad nos estamos animando a desear que los demás estén bien. ¿Cómo establecemos las condiciones para hacer eso?


Ejercicio de Atención a las Emociones

Lo primero que hay que hacer es tomar conciencia de cómo nos sentimos en este momento. Esto es básico. 
Prueba este ejercicio:
Siéntate en silencio y lleva la atención a tu cuerpo.
Conforme te hagas consciente de cada músculo, relájalo lo mejor que puedas.
Lleva la atención a tu corazón y ve qué emociones están presentes.
Sonríe suavemente y ve lo que pasa.
Recuerda: cualquier emoción que estés sintiendo (buena, mala o neutral) está bien. Puedes trabajar con esas emociones y, de hecho, tendrás que partir de donde estés.
Cuando estés listo, vuelve tranquilamente al mundo exterior.


Sembrar las Semillas de la Emoción

Para que crezcan las semillas de Metta necesitamos tierra y agua. La tierra es nuestra atención consciente. Deberemos mantener las emociones en nuestra atención para poder cultivar emociones positivas. Al practicar la Atención a la Respiración nos enfocamos en las sensaciones físicas de la respiración. Ahora, en la Metta Bhavana, nos enfocaremos en las emociones.

¿Y cuál será la lluvia? La lluvia son los diversos métodos que podemos dejar caer en corazón para estimular el desarrollo de las semillas de Metta. Hay cuatro métodos que me parecen muy útiles: las palabras, los recuerdos, el cuerpo y la imaginación creativa. Ya los veremos en su momento. Algunos te funcionarán bien y, quizá, otros no tanto. Es bueno probarlos y ver cuál se ajusta a tu personalidad. Lo importante es que le des su tiempo a cada uno. Igual que las semillas que germinan como respuesta al agua, es posible que tus emociones tarden en comenzar a desenvolverse, como respuesta al método que decidas emplear.


Usar Palabras o Frases

Supongamos que cultivamos Metta hacia nosotros mismos (así es en el Primer estadio).
El método clásico para la práctica de la Metta Bhavana son las frases. Es el que yo más uso. No hay límite para las palabras y frases que puedes emplear. La frase tradicional para el Primer estadio sería:"Que esté bien, que sea feliz, que esté libre de sufrimiento.” Cuando te digas la frase tienes que sentirla en verdad. También, recuerda estar atento a tus emociones. Además de repetir la frase una y otra vez, observa el efecto que tiene sobre tus sentimientos. Esto vale para cualquier palabra o frase que te digas (puedes usar otras frases).

Deja tiempo entre cada repetición de la frase, de manera que tengas tiempo de absorber su efecto. A menudo yo sicnronizo la frase con el ritmo de mi respiración. Digo “que esté bien” en una exhalación. Luego durante la siguiente inhalación y exhalación e inhalación me sintonizo con el corazón para ver qué efecto tuvo. Luego, con la siguiente exhalación, me digo, “que sea feliz". Dos exhalaciones después me digo: “que pueda liberarme del sufrimiento”.
Cuando piensas estas palabras estás siendo activo. Cuando escuchas el efecto que tienen eres receptivo. En esta práctica tienes que ser ambas cosas: activo, para trabajar con tus emociones; y receptivo, para notar el efecto de tus acciones.
Es posible que construyas tu propia frase afirmativa. Quizás elijas recordarte tus cualidades positivas y regocijarte en tus propios méritos.

Usar Recuerdos

De nuevo, imaginemos que cultivamos Metta hacia nosotros mismos (en el Primer estadio de la práctica).
Recuerda alguna vez en la que te sentiste muy bien contigo mismo. Quizá simplemente estabas de muy buen humor o acababas de obtener un importante triunfo. Recuerda cada detalle de esa ocasión. Mientras más vivo sea tu recuerdo, más probable es que revivan las emociones que tuviste aquella vez. Recuerda qué traías puesto, qué cosas viste, cómo estaba tu cuerpo, qué aromas percibías, qué decían los demás. Recuerda los detalles: la textura de tu ropa, la brillantez de los colores que veas, los tonos de las voces.
Mientras más vivo sea tu recuerdo, más fácil ser que experimentes de nuevo aquellas emociones.

Usando la Imaginación Creativa

De nuevo, imaginemos que cultivamos Metta hacia nosotros mismos (en el primer estadio de la práctica).
Piensa en una situación que te haría muy feliz. A mí me gusta pensar que estoy practicando buceo libre en el Arrecife Australiano de la Gran Barrera. Es algo que nunca he hecho pero, cuando imagino esa sensación del cuerpo flotando, mientras las cálidas corrientes marinas acarician mi piel y la luz del sol se filtra entre las aguas, sobre los corales de bellas tonalidades y los bancos de peces multicolores que nadan alrededor de mí, me siento muy bien.
Puedes pensar en algo que te daría un verdadero y profundo sentido de alegría y bienestar. Quizá te veas flotando en un gran globo aerostático sobre los Andes, o caminando en la luna, o simplemente acostado en la playa.
Al igual que en el ejercicio de los recuerdos, procura incluir tus sentidos tanto como puedas. Haz que tu imaginación sensorial sea muy viva.

Usar el Cuerpo

Tu postura corporal tiene un gran efecto en la forma en que vives las emociones. Cuando te deprimes, hundes el pecho, tus hombros caen al frente, no te paras derecho y tu barbilla cae hacia el tórax. Cuando tienes esa postura resulta virtualmente imposible que estés de otra manera. Si andas en ese estado de depresión, encorvado y sin esperanzas, es muy difícil que te sientas bien contigo. En cambio, cuando te paras derecho (y relajado), con el pecho abierto, los hombros hacia atrás y la cabeza erguida, es más probable que te sientas bien contigo. Así es más fácil que te sientas fuerte, capaz y te tengas confianza. Cuando estás enojado, tu cuerpo se tensa, los hombros se crispan y aprietas los puños. Si adoptas esa postura, en verdad comenzarás a sentirte agresivo. Y si relajas la postura cuando te sientes agresivo, notarás que tu ira se suaviza. Es como si nuestro cuerpo tuviera memoria.

Puedes usar estos principios cuando medites. Deja que tu postura te ayude a cultivar Metta, asegurándote de no estar tenso o encorvado. Recuerda cómo se siente cuando tienes confianza, cuando estás feliz y lleno de energía. Deja que tu cuerpo te ayude a entrar en esos estados relajando tus músculos y manteniendo erguida la columna, con el pecho abierto. Imagina a tu cuerpo lleno de energía. Cuando empiezo a contactar con la memoria de mi cuerpo para recordar lo que es sentirse muy bien, por lo regular descubro que comienzo a sentir una potente energía en mis brazos y mis manos.

Sé Flexible en tu Enfoque

Yo tiendo a usar el método de los recuerdos, el de la imaginación creativa o el de la memoria corporal para contactar con un sentido de bienestar. Entonces, entono la frase tradicional: “Que esté bien, que sea feliz, que me libere de todo sufrimiento”. Quizá sólo sea una preferencia personal. Prueba distintos métodos y ve cuál te funciona mejor y cuál no. No todos los métodos son buenos para cualquiera; pruébalos y ve. Dale a cada método su oportunidad. Ten cuidado de no querer pasar de uno a otro apresuradamente, sin haberles permitido demostrar su funcionamiento. Recuerda que, con cualquier método, ante todo debes enfocarte en tus emociones.

Un esbozo de la Metta Bhavana

En la práctica de la Metta Bhavana cultivamos amor incondicional, amistad, bondad. El objetivo es llegar a ser como una fogata emocional: un destello fijo de calor emotivo que abrace a todos los seres sensibles que podamos concebir. Es una meta al alcance de cualquier ser humano. Eso sí, se requiere tiempo y un esfuerzo constante.

La meditación se hace en cinco estadios. Cultivamos Metta hacia:
Nosotros mismos.
Un buen amigo.
Una persona “neutral”, es decir, alguien por quien no sentimos nada en especial.
Una persona “difícil”, o sea, alguien con quien tenemos conflictos o sentimientos de animosidad.
Todos los seres sensibles (es decir, todos los seres que puedan sentir placer o dolor).


OM NAMI PADME HUM "MANTRA"

En budismo tibetano se piensa que recitando el mantra de Chenrezig, Om Mani Padme Hum, ya sea a viva voz o mentalmente para uno mismo, invoca la poderosa y benevolente atención de Chenrezig, la expresión de la compasión de Buda. Se dice que ver el mantra escrito tiene el mismo efecto, por lo que puede encontrarse en lugares donde sea bien visible, incluso grabado en piedras. Lo mismo ocurre haciendo girar la forma escrita del mantra en una rueda de oración, así que existen muchos de estos cilindros con "om mani padme hum" escrito muchísimas veces en su interior, incluso millones. Hay ruedas pequeñas que puedes llevar encima y girar con una mano, y otras tan grandes que necesitan el impulso de varias personas. Según los maestros del budismo tibetano, todo el conjunto de las enseñanzas del Buda está contenido en el mantra Om Mani Padme Hum.

Ahora sí, vamos a ver paso a paso y de forma 'conceptual' el poder de Om Mani Padme Hum:
Cada sílaba de Om Mani Padme Hung nos permite cerrar la puerta a renacimientos en alguno de los seis ámbitos que componen la existencia cíclica:

-OM: Cierra la puerta de los renacimientos desde el mundo de los devas.
-MA: Cierra la puerta de los asuras.
-NI: Cierra la puerta de los humanos.
-PAD: Cierra la puerta de los animales.
-ME: Cierra la puerta de los espíritus hambrientos (pretas).
-HUNG: Cierra la puerta del infierno.
Cada sílaba purifica de una forma:
-OM: Purifica el velo del cuerpo.
-MA: Purifica el velo del habla.
-NI: Purifica el velo de la mente.
-PAD: Purifica el velo de las emociones conflictivas.
-ME: Purifica el velo del condicionamiento latente.
-HUNG: Purifica el velo que cubre el conocimiento.

Cada sílaba es por sí misma un mantra:

-OM: Por el cuerpo de los Budas.
-MA: Por la palabra de los Budas.
-NI: Por la mente de los Budas.
-PAD: Por las virtudes de los Budas.
-ME: Por los actos de los Budas.
-HUNG: Por la suma de la gracia del cuerpo, el habla, la mente, la virtud y la actividad de los Budas.

Cada sílaba se corresponde con las seis Paramitas o Perfecciones transcendentales:

-OM: Generosidad.
-MA: Ética.
-NI: Paciencia.
-PAD: Diligencia.
-ME: Concentración.
-HUNG: Sabiduría.
Cada sílaba se relaciona también con los seis Budas:
-OM: Ratnasambhava.
-MA: Amaoghasiddi.
-NI: Vajradhara.
-PAD: Vairocana.
-ME: Amitabha.
-HUNG: Akshobya.

Cada sílaba del mantra purifica un defecto:

-OM: Orgullo.
-MA: Envidia / Deseo de ser entretenido.
-NI: Deseo pasional.
-PAD: Estupidez / Prejuicio.
-ME: Pobreza / Posesividad.
-HUNG: Agresividad / Odio.

Finalmente, cada sílaba está relacionada con las seis sabidurías:

-OM: Sabiduría de la ecuanimidad.
-MA: Sabiduría de la actividad.
-NI: La sabiduría que surge de sí misma.
-PAD: La sabiduría del Dharma.
-ME: La sabiduría de la discriminación.
-HUNG: La sabiduría semejante a un espejo.




El Dalai Lama, Su Santidad el Boddhisatva de la Compasión, explica:

"Es muy bueno recitar el mantra Om Mani Padme Hum, pero mientras lo haces debes estar pensando en su significado, porque el significado de las seis sílabas es grande y vasto. La primera está compuesta por tres letras A, U, y M. Estas simbolizan el cuerpo, el habla y la mente impura del practicante; también simbolizan el cuerpo, el habla y la mente puros y exaltados de un buda.¿Pueden el cuerpo, el habla y la mente impura transformarse en el cuerpo, el habla y la mente pura? ¿O están completamente separadas? En todos los casos, los budas fueron seres como nosotros y, entonces, gracias al camino se iluminaron. El budismo no afirma que alguien desde el principio estuviera libre de faltas y poseyera todas las buenas cualidades. La purificación del cuerpo, el habla y la mente llega a través del abandono gradual de los estados impuros y su transformación en lo puro. ¿Cómo se logra esto? El camino se indica en las siguientes cuatro sílabas. Mani significa joya y simboliza los factores del método: la intención altruista de iluminarse, la compasión, y el amor. Así como una joya es capaz de eliminar la pobreza, la mente altruista de la iluminación es capaz de eliminar la pobreza o las dificultades de la existencia cíclica y de la paz solitaria. De igual forma, así como una joya cumple los deseos de los seres sintientes, también la intención altruista de llegar a la iluminación satisface los deseos de los seres sintientes. Las dos sílabas, Padme, que significan loto, simbolizan la sabiduría. Así como un loto crece en el lodo sin ensuciarse con las faltas de éste, la sabiduría es capaz de ponerte en una situación sin contradicciones, donde de cualquier otra forma habría contradicción si no tuvieses sabiduría. Existe la sabiduría que comprende la impermanencia, la sabiduría que comprende que las personas están vacías de autosuficiencia o existencia sustancial, la sabiduría que comprende el vacío de la dualidad –esto es, la diferencia de entidades entre sujeto y objeto– y la sabiduría que comprende el vacío de la existencia inherente. Aunque hay diferentes tipos de sabiduría, la principal de todas estas es la sabiduría que comprende el vacío. La pureza debe lograrse mediante la unión indivisible entre el método y la sabiduría; dicha unión está simbolizada por la última sílaba, Hum, que indica indivisibilidad. De acuerdo con el sistema del sutra, esta indivisibilidad del método y la sabiduría se refiere a la sabiduría afectada por el método, y al método afectado por la sabiduría. En el vehículo del mantra, o tantra, se refiere a una conciencia donde existen en forma completa ambas, la sabiduría y el método como una entidad indiferenciable. En términos de las sílabas semilla de los Cinco Budas Conquistadores, Hum es la sílaba semilla de Akshobya, el inamovible, el no fluctuante, aquel que no puede ser perturbado por nada. Así, las seis sílabas, Om Mani Padme Hum, significan que a partir de la práctica de un camino, que es la unión indivisible del método y la sabiduría, puedes transformar tu cuerpo, tu habla y tu mente impuras en el cuerpo, el habla y la mente puras y exaltadas de un buda. Se dice que no debes buscar la budeidad fuera de ti, las sustancias para el logro de la budeidad están dentro de ti. Como dice Maitreya, en el Sublime Continuo del Gran Vehículo (Uttaratantra), todos los seres tienen intrínsecamente la naturaleza búdica en su continuo mental. Tenemos dentro de nosotros la semilla de la pureza, “la esencia de aquellos que han ido” (Tathaghatagarbha), que debe ser transformada y desarrollada completamente en la budeidad".

Javier Akerman

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